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Una gran cantidad de libros
escritos por autores de renombre han investigado
la curiosa afinidad que existe entre los objetos
voladores no identificados y los lagos y mares
de nuestro mundo. La especulación sobre el tema
ha recorrido la gama desde bases submarinas
operadas por alienígenas exóticos hasta
civilizaciones completa de hombre y mujeres
acuáticos -los presuntos herederos de la
Atlántida- dotados de una tecnología
superavanzada y naves espaciales, que sólo
permiten a los humanos vistazos fugaces de su
existencia en la profundidad de los mares.
No obstante, se ha escrito menos sobre aquellos
casos en que naves no identificadas, sin
importar su hipotético origen, hace uso de las
aguas de nuestro mundo para propósitos que se
han asociado con la alimentación o la
propulsión. ¿Sería cierta la especulación de
la antigua serie de televisión "V",
que postulaba que los enormes platillos
tripulados por reptiloides provenientes de la
estrella Sirio venían a drenar nuestros mares
en beneficio de su civilización?

Avante a toda máquina
Desde hace décadas se viene especulando que las
supuestas naves extraterrestres que visitan
nuestro mundo consiguen hacerlo al viajar más
rápido que la luz, gracias a los avanzadísimos
reactores de fusión nuclear que existirían
abordo de tales naves. Hablando en lenguaje
sencillo, la fusión es la reacción
termonuclear que se obtiene cuando los núcleos
de los átomos de luz se unen a los núcleos de
átomos de mayor peso, resultando en un
prodigioso desprendimiento de energía (el
proceso mediante el cual las estrellas emiten
luz y calor, dicho sea de paso). La fusión
controlada representa, por ende, una fuente
energética mucho mayor de lo que podemos
obtener con nuestros reactores actuales de
fisión atómica. A pesar de que nuestros
laboratorios dicen haber logrado la
"fusión fría", creando escándalos
en la comunidad científica, la tecnología
humana en este campo parece haberse estancado
desde la década de los '70.
La exégesis ufológica posterior sugirió la
existencia de otros medios de propulsión para
los OVNI: propulsión iónica, propulsión
fotónica, de plasma y hasta de antimateria.
Pero los proponentes de la teoría de
propulsión por fusión tenían la ventaja de
poder fundamentarse en ciertos casos en que
testigos de toda índole alegaban haber visto a
los no identificados sustraer agua de nuestros
lagos, pantanos y mares, posiblemente para
reabastecer sus fuentes de potencia. El material
fusionable y el agua serían los componentes
básicos para realizar el proceso.
En un trabajo publicado en 1980 y titulado
Flying Saucer Technology, el investigador y
conferenciante Stanton Friedman abundó sobre el
papel que jugaría la fusión nuclear como la
fuente energética de los OVNI, sugiriendo la
existencia de numerosos efectos y maneras en que
podría hacerse uso de los motores de fusión.
"Uno de los sistemas más llamativos para
un sistema de propulsión interestelar de
fusión", escribió Friedman,
"consistiría en producir la reacción de
tan sólo aquellas partículas que, al fundirse,
únicamente producirían partículas cargadas en
vez de neutras". Esto, explica Friedman,
permitiría guiar las partículas mediante el
uso de campos electromagnéticos, algo que
parece no ser posible con las partículas
neutras más dispersas. Otro aspecto positivo en
la dirección de un motor a fusión sería la
disponibilidad de "isotopos de hidrógeno y
helio" ligeros y disponibles a través del
universo. Cualquier supuesta nave espacial
podría obtener combustible en cualquier parte,
y ¿qué mejor lugar que los lagos y mares de
nuestro planeta?
Jacques Scornaux y Christine Piens, autores de A
la Recherche de OVNIS (Paris: Aura, 1977)
también hacen mención de las ventajas
evidentes de la fusión nuclear, debido al bajo
rendimiento de desperdicios radiactivos,
advirtiendo a la vez que los medios de
propulsión empleados por las enormes
"naves nodriza" y sus naves
expedicionarias más pequeñas pueden ser
completamente distintos. Aunque estos autores
franceses abogan por la fusión como el medio de
propulsión empleado por los ovnis, no dejan de
advertir que la fusión nuclear controlada
sería una fuente de potencia bastante débil a
la hora de realizar las paradas y arranques
repentinos que se imputan al fenómeno OVNI.
Otros exégetas de la ufología han manifestado
que la densidad del agua representaría una
barrera altamente eficaz contra las radiaciones
mortíferas que emanarían de cualquier supuesta
fuente de potencia abordo de un OVNI, y de ahí
la necesidad de reabastecimiento que han sido
presenciada por numerosos testigos. En las
páginas del libro El triángulo de las bermudas
(NY: Doubleday, 1974) encontramos una entrevista
con el Dr. Manson Valentine acerca de la
presencia de los OVNI en el Atlántico.
Valentine advierte que los guardias forestales y
visitantes al pantano Okeefenokee del estado de
la Florida (EUA) han visto ovnis sobrevolando la
zona, y el mismo Valentine afirma haber
presenciado un no identificado disparando un haz
de luz azul hacia las aguas del lago. El doctor
Valentine apunta que la fecha de su avistamiento
fue el 21 de agosto de 1963 cerca de Ashton. La
nota que aparece al pie de dibujo del OVNI que
extrae agua dice: "el objeto parece estar
abasteciéndose de agua de lago". Especula
Valentine: "es muy posible que repostaban
agua, o que se llevaban muestras de la fauna
local para estudiarla".

Sifonaje extraterrestre
En ciertas ocasiones ha sido posible ver a los
tripulantes de los ovnis valiéndose de maneras
menos exóticas de conseguir agua..
En un caso canadiense ocurrido en el verano de
1960, un maestro de escuela de la población de
Atikokan, provincia de Ontario, consiguió
hablar con un "personaje" local cuya
reputación había sido arruinada por un
inoportuno encuentro con lo desconocido. El
hombre, conocido por todos como el "viejo
Hank", alegaba haberse ido a dar un paseo
con su esposa a las orillas de lago Duckbill.
Repentinamente un zumbido llenó el aire, lo que
despertó la curiosidad de la pareja. Llegaron a
ver -desde una punto elevado- un objeto circular
de color verde que reposaba a la orilla del lago
mientras que sus tripulantes, "cuatro
criaturas diminutas en trajes verdes", se
dedicaban a extraer agua. La mujer de Hank
gritó y las criaturas se refugiaron en su
artilugio, que despegó y desapareció en los
cielos en cuestión de segundos.
¿Existe alguna propiedad extraña en los lagos
de la provincia de Ontario que resultan
atractivos para los ovninautas? El investigador
John Robert Colombo hace mención a una carta
recibida de un empleado en la mina Atikokan -el
mismo lugar que el anterior- quien tras
disfrutar de un buen día de pesca en la bahía
de Sawbill, vio un objeto extraño a un cuarto
de milla de distancia a lo largo de la costa
rocosa. El objeto, descrito como "con forma
de aro y girante", recibía servicio por
parte de figuras de cuatro pies de estatura y
cuyas cabezas iban cubiertas por gorros azules,
con la excepción del que llevaba uno de color
rojo y que parecía ser el jefe. Uno de los
seres portaba una manguera de color verde
brillante y parecía "estar absorbiendo el
mismo volumen de agua que estaba
descargando". Este evento se produjo el 2
de julio de 1950.
Si un vehículo supuestamente habilitado para
cruzar distancias siderales se ve obligada a
utilizar mangueras para lavar sus sistemas
internos, o para reabastecerse del agua que
requiere su motor de fusión, no debe
sorprendernos leer un caso en que los ovninautas
se valen de cubetas para realizar su labor.
Un caso adicional fue presenciado por Kathy y
Gary Malcomb en el lago Champlain (estado de
Nueva York): la pareja observó un objeto con
forma de platillo y lo que parecía ser una
enorme hélice saliendo de su estructura; el
aparato aterrizó sobre el algo y cuatro
criaturas con gorras verdes dejaron caer una
manguera de plástico verde al agua,
bombeándola hacia el interior de su nave ( True
Flying Saucers and UFO Quarterly , Winter 1978).
Con las manos en la masa
Durante las oleadas ovni de la década de los
'50 se produjeron informes de grandes cantidades
de agua que desaparecieron en los estados de
Nebraska, Ohio y Dakota del sur. Pero uno de los
mejores casos que presentan la atracción de los
OVNI por el agua sucedió a mediados de los 1960
en la reserva Wanaque del estado de Nueva Jersey
(EUA), y que fue además escenario de muchos
encuentros con lo desconocido por policías y
vecinos.
Los eventos comenzaron en octubre de 1966 cuando
agentes de la policía de Pompton Lakes
comenzaron a recibir llamadas telefónicas -y a
tener experiencias propias- con luces brillantes
que se desplazaban sobre el enorme embalse, un
cuerpo de noventa mil millones de galones de
agua situado en lugar bastante desolado. El
sargento Ben Thompson fue testigo de un objeto
que parecía un "domo con forma de pelota
de fútbol americano" directamente sobre
las aguas del embalse a las 21:15 horas del 11
de aquel mes. El aparato parecía ejercer una
atracción curiosa sobre el contenido del
embalse, haciendo que el agua fuese
"llevada hacia arriba...chupada hacia
arriba", según el mismo policía en una
entrevista que le hiciera Lloyd Mallan. "El
objeto volador levantaba una gran manta de agua
a unos 250 pies. El objeto tiraba del agua y me
era posible ver cómo se elevaba el
líquido".
Aunque los objetos desconocidos que operaban en
las cercanías de Wanaque en aquel momento
pudieron haber sido fenómenos naturales,
manifestaban una capacidad que sería de gran
utilidad para una nave que requiere el uso de
agua para propósitos insospechados. Otro
incidente en el embalse estuvo relacionado con
un haz de luz brillante y con forma de embudo,
"tan potente como el faro de una
locomotora", según lo dicho por el jefe de
policía John Casazza. La luz parecía provenir
de un objeto que no era visible a simple vista,
tal vez debido a la calidad casi cegadora del
haz de luz. Casazza estaba seguro que la luz no
provenía de ningún artefacto conocido.
El objeto que proyectaba el haz de luz sobre el
embalse, ¿estaría absorbiendo agua al igual
que los objetos vistos en la Florida por el
doctor Manson Valentine? La asociación entre la
desaparición de agua y el fenómeno OVNI
prosigue hasta nuestros días, como lo muestran
estos casos de fechas más recientes.
En 1988, los investigadores Richard Dell'Aquila
y Dale Wedge investigaron casos de actividad
OVNI en las aguas de lago Erie -el menos
profundo de los Grandes Lagos y el único que se
congela completamente en el invierno- que
involucraba una central nuclear así como una
central eléctrica caldeada por carbón.
Una vecina de la región afirmaba haber visto un
objeto con forma de dirigible y con una luz en
cada extremo del fuselaje, balanceándose sobre
el lago con el movimiento que ya es
característico de los ovnis. El objeto gris,
cuyas dimensiones se estimaban como mayores a
las de un campo de fútbol americano, hizo
crujir y agrietar el hielo de la superficie del
lago congelado.
Para cuando desparaeció el
"dirigible", los testigos pensaron que
se había sumergido bajo la superficie helada
del lago Erie, y que "pedazos de hielo
descomunalmente grandes podían ser vistos en la
zona del supuesto aterrizaje". ¿Se
trataba, acaso, de un objeto misterioso buscando
dónde ocultarse, o quizás intentando obtener
agua en su estado sólido? El veredicto de la US
Coast Guard fue que los "planetas Júpiter
y Venus" estaban en conjunción esa noche y
eso era lo que habían visto los testigos.
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