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Con una calidad sorprendente y la misma magia de la banda británica original, un grupo de jóvenes músicos argentinos reviven en un espectáculo los éxitos de Pink Floyd, creadores de parte de grandes hitos musicales del siglo XX como lo fueron los álbumes discográficos The Wall, Wish you were here, The final cut, entre otros.
Por Eduardo Rodriguez
Cuando una amiga mía me preguntó si gustaba de la música de Pink Floyd, no pude dejar de recordar aquellos momentos en que solía ser mi discografía preferida los álbumes de rock sinfónico donde, mezclado con Yes y Génesis entre otros, Pink Floyd era el que ocupó para mí un lugar destacado. Luego de tanto tiempo, realmente me sorprendió la pregunta a la que, por supuesto, contesté afirmativamente. Es que mi amiga se reservó para el final el anuncio de un grupo argentino que hacía música de la banda inglesa con una calidad increíble y sorprendente.
¿Música de Pink Floyd en Argentina y por un grupo argentino? Pues bien, la cita se hizo en el Teatro del Sindicato de Luz y Fuerza, un reducto muy conocido por grupos y bandas, tanto de rock como de otros géneros, que están fuera de lo que comúnmente se ha llamado "circuito comercial". Tengo que ser sincero al afirmar que esperaba ver tres o cuatro viejos músicos de rock que, con mucho corazón y voluntad, tratarían de armar un espectáculo que sonara a lo Pink Floyd. Pero no resultó así...
En primer lugar, quedé gratamente sorprendido al encontrarme una sala que estaba abarrotada de gente de edades tan diversas, a pesar de la poca difusión con que contó en los medios masivos de información. En segundo lugar, me llamó la atención que el escenario estaba montado no para tres o cuatro músicos, sino para casi el triple de integrantes. Vaya, quizás sean diez o doce viejos músicos de rock, pensé. La tercera sorpresa fue la presencia de una puesta en escena con la iconografía tan representativa de Pink Floyd, martillos andantes como recordaba en el film The Wall, varias cámaras de video para la filmación, proyectores, iluminación y equipos de pirotecnia listos para utilizarse. Realmente una sorpresa detrás de otra, armado con una sencillez acorde a las circunstancias y al espacio pero con el mismo clima y espíritu que podría trasmitir la genial banda. Cuando finalmente aparecieron, para culminar con mis sorpresas, tuve que ver que no eran unos pocos veteranos de la era del rock sinfónico, sino once jóvenes que llenaron, con aquel mismo sonido mágico de la banda inglesa, todo el recinto del teatro.
Pasaron por mis oídos aquellos éxitos que fueron un hito en la música de los años '70 y '80. Dos cantantes, que se turnaban para interpretar la parte vocal, eran acompañados por dos guitarras que hacían alardes de sonido tan característicos de los Pink Floyd. Completaban la escena un coro de tres voces femeninas, bajo, batería, teclados y un saxo. Una cantidad de músicos y cantantes sorprendentes dentro de lo que es la estructura de los grupos de rock en la Argentina.
Dos horas de música "Floyd" completas, contundentes, con la misma fuerza y calidad interpretativa que se podría escuchar de los originales miembros. Las imágenes de la muerte sobreimpresas en una pantalla, mostraba los horrores de la guerra, la farsa y excusa que representó la guerra de Malvinas para los poderes en pugna y una pirotecnia que realmente recreó correcta y respetuosamente el clima que envuelve a los recitales en vivo de la creadores de "Wish you were here" y "Dark side of the moon".
Desde ese momento fue mi intención reunirme con la gente de Ummagumma, saber de ellos, quienes eran, conocer sus comienzos y por qué Pink Floyd como referente de su expresión musical. Es así que unos días más tarde, y a otros pocos de otro recital en el mismo teatro, Sitio al margen quiso reunirse con algunos de los integrantes de la banda (todos no entraban en una mesa...), en un bar a la vuelta de la sala de ensayos.
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